La importancia de la empatía en la educación

Honro y admiro Desing Thinking (Diseño de pensamiento), por muchas razones – su ingenio, lo atractivo y riguroso que puede ser para los estudiantes y sobre todo, porque sirve como vehículo de un aprendizaje más profundo (Deeper Larning). Lo valoro porque me da esperanza, esperanza en el poder y potencial que posee para nuestros estudiantes como seres humanos. Desing Thinking tiene el poder de nivelar la intersección de participación e innovación a través, de un aprendizaje más profundo y de la empatía.

empatía en clase

Mi introducción a la empatía

Hace algunos años, me otorgaron el privilegio de asistir al instituto de Proyecto de Participación Nacional (National Equity Proyect). Fue en uno de sus talleres donde escuché por primera, vez la idea de empatía como punto fundamental, cuando trabajamos en el diseño, es de suma importancia tener a otros en cuenta.

Nos sentaron junto a un completo extraño. Recuerdo haber sentido un poco de ansiedad al pensar en la idea de hablar durante tres minutos ininterrumpidos, para y luego tener que escuchar a mi interlocutor, en silencio durante los siguientes tres minutos.

En algún punto, entre el segundo y tercer minuto de estar escuchándolo y, aunque mi cuerpo mostraba la actitud de alguien que pone atención, mi cabeza estaba en otro lado y había dejado de escuchar a mi compañero. Mi mente estaba anticipando lo que pensaba que él iba a decir, formulaba preguntas y mi pensamiento reflexionaba sobre cómo lo que él decía, me recordaba mis propios pensamientos e ideas.

Luego de que sonó la alarma anunciando el fin del ejercicio y volvimos a nuestros lugares, se nos mostraron varias técnicas para escuchar. Ahora no las recuerdo, sin embargo sí me acuerdo de haberme dado cuenta de que no era alguien que supiera escuchar – no el aquel momento, no en mi trabajo y no en mi vida personal. En ese momento sentí mucha vergüenza, pero es un momento por el cual me siento agradecido cada día de mi vida. En ese momento definitivo, comprendí el poder de escuchar a otros, el poder de la empatía. Fue ese momento el que me ayudó a ver, que si alguna vez iba a ayudar a alguien de verdad, tenía que, verdaderamente entender su experiencia, sus sentimientos, sus retos y sus perspectivas.

 “¿Qué es?” ¿Y quién lo dice?

 En las primeras etapas del proceso de Diseño de Pensamiento, debe identificarse un problema. Es sobre este problema que el resto del proceso se va a enganchar. Algunos métodos de diseño de pensamiento llaman a este primer paso “descubrimiento” o “búsqueda del problema”. Es aquí donde los estudiantes deben buscar entender un desafío dentro de un contexto particular. Los diseñadores trabajarán para comprender en todos los aspectos, el contexto, lo harán investigando metodologías que verdaderamente les hagan interactuar con la comunidad, antes de desarrollar la declaración del problema.

saber escuchar

Pienso que este sistema es fantástico para que los estudiantes realmente comprendan “lo que es”, esto significa que tienen que trabajar duro para lograr escuchar y tienen que tratar de comprender la experiencia del sujeto antes de lanzarse a definir lo que ellos, como investigadores o diseñadores, consideran que es el problema. Si no reflexionamos sobre el papel que debe jugar la empatía en el proceso de diseño, las ideas de los estudiantes pueden, fácilmente convertirse en suposiciones, lo que lleva a que reaccionen a realidades falsas y a que creen soluciones erróneas. En otras palabras, si no tomamos el tiempo para desmenuzar preguntas críticas sobre el contexto y sobre nosotros mismos, los estudiantes pueden, fácilmente silenciar las voces de aquellos a los que quieren servir.

Desde un punto de vista de participación, mi miedo es que si se hace con descuido, el diseño de pensamiento puede reproducir esteriotipos y acciones peyorativas, y para mí eso no se ético. Pero no todo está perdido, hay esperanza, yo creo que hay un gran poder y potencial en el diseño de pensamiento: el poder de interrumpir la agenda dominante. He aquí algunas formas de hacerlo.

 Enseña empatía explícitamente

He aprendido que la empatía es una habilidad, tiene que ser construida. Tienes que dedicar tiempo para mejorar esta habilidad. Y debemos hacer lo mismo con nuestros estudiantes. Aquí enlisto algunos modos de hacerlo:

En el salón de clase:

  1. Enseña la habilidad de escuchar. Los seres humanos por naturaleza, no somos muy buenos para escuchar, así que asegúrate de usar una serie de pasos que permitan el hablar y ser escuchado. Uno de mis ejercicios favoritos, es muy sencillo, pide a tus estudiantes que escriban algo no muy largo y luego que se lo lean a un compañero, cuando ha terminado, el compañero debe tratar de escribir citas exactas de lo que acaba de escuchar y viceversa.
  1. Enseña a tus estudiantes el oficio de hacer preguntas hermosas – a cerca de ellos mismos y de otros.. Dedica el tiempo de enseñarles cómo hacer preguntas que fomenten la curiosidad y comprensión.
  1. Enseña a los estudiante cómo analizar A través del arte de cuestionar puedes sondear el pensamiento de tus estudiantes y descubrir sus creencias. En el Arte de la instrucción, de Elena Aguilar, encontrarás algunos ejemplos fantásticos de preguntas que puedes hacer a tus estudiantes para que reflexionen a lo largo de este proceso.
  1. Enseña a tus estudiantes el poder de tener un objetivo. El Proyecto de Participación Nacional, usa cinco objetivos para abarcar una situación. Y aunque este no es un recurso muy amigable para los alumnos, otorga racionalidad para estar conciente de los objetivos que usas en un contexto particular, y el valor que tiene usar una de objetivos en un lapso de tiempo. La habilidad de tener diferentes perspectivas y analizar puntos de vista, es crítico para los estudiantes.

 Experimentando empatía

En el campo:

  1. Enseña a los estudiantes métodos de investigación etnográfica para recolectar datos en el campo. Puede ser tan sencillo como darles talleres de cómo hacer una entrevista o cómo conducir las observaciones.
  2. Después lleva a los estudiantes a trabajo de campo, hazlo lo más posible. Mándalos a observar comportamientos humanos y animales o procesos naturales, mándalos a experimentar una comunidad, como si vivieran en ella, arregla entrevistas para que ellos puedan practicar. Usa cualquier forma que se te ocurra para lograr que los alumnos puedan ver una problemática desde el punto de vista del sujeto de estudio.

 

Que prevalezca la evidencia por sobre la suposición y las generalizaciones

tecnología en el aula

Hay una gran cantidad de evidencia que hace a los maestros reflexionar a cerca del uso de la tecnología. El más deslumbrante fue un reporte (Reporte OECD) que salió el otoño pasado. He aquí un extracto del mismo:

“Las escuelas tienen que aprovechar el potencial de la tecnología en las aulas para derribar la brecha digital y dar a cada estudiante las habilidades y conocimientos que necesitan en el mundo de hoy, esto de acuerdo con la primera evaluación de OECD PISA sobre habilidades digitales. Incluso los países que han invertido inmensas cantidades en información y tecnologías de comunicación para la educación, no han visto una mejora notable”.

La buena enseñanza no tiene que ver con dónde o qué apretar. La buena enseñanza es construir relaciones de calidad con los estudiantes, ayudarles a hacer conexión con el mundo real, construir las redes cognitivas de cada uno de ellos y lograr que disfruten el aprendizaje. La tecnología nunca va a resolver todos los males de la educación. Ni tampoco debería. ¿Entonces cuál es el problema más grande? El problema más grande es que hemos estado enseñándole a profesores y estudiantes cómo usar la tecnología sin darles la forma de la tecnología. Hemos creído, de forma errónea, que darle a los estudiantes y maestros nuevos software, ayudará a arreglar el problema de la educación.

Estoy de acuerdo, con que parte del problema ha sido la falta de foco en el por qué la tecnología debería ser integrada. Como aludió el Reporte OECD, el problema no es el tecnología en sí, sino la falta de un aprendizaje profesional de calidad, que ayude a los maestros a implementar esta tecnología de formas efectivas. Tiene que haber un enfoque mayor en el diseño de enseñanza, técnicas digitales pedagógicas, y el desarrollo de mejores evaluaciones con metas a estándares más elevados. Es importante remarcar que este dilema no es específico de la tecnología, se aplica también a la innovación.
tecnología para maestros

A demás de la enseñanza profesional, tenemos que ser más críticos con lo que vemos y escuchamos cuando se trata de tecnología educacional. Para que la tecnología pueda ser toma en serio, como una herramienta de soporte que mejore la enseñanza y el aprendizaje, entonces no podemos continuar aceptando suposiciones y generalizaciones con respecto a lo que realmente hace. Yo, por una vez, quiero estudiantes empoderados que se apropien de su aprendizaje, que creen artefactos, que demuestren maestría conceptual, que usen su voz, que sean responsable en los espacios en línea y que se conecten con el mundo de forma auténtica. Desde del punto de vista educativo, también quiero que tanto maestros como administradores, utilicen tecnología y prácticas innovadoras para mejorar la educación.
El siguiente paso es comenzar a conectar esto, a resultados que prueben más allá de suposiciones y generalizaciones, que la tecnología está jugando un papel que impacta de modo positivo a la educación y el aprendizaje. Es importante recordar que si la enseñanza y el aprendizaje no cambian, la tecnología e innovación, nunca tendrán el impacto que se espera.

 

10 percepciones basadas en investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro

Doctor examining MRI report
Doctor examining MRI report

Recuerdo luchar con mis estudios en ciencias sociales tanto en la preparatoria como en la universidad.

El contenido de esas clases, me fascinaba; me encantaba escuchar la historia de los conflictos. Guerras y estrategias. Poder e influencias. El problema es que no tenía idea de cómo estudiar estas materias. Tomaba infinidad de notas, las leía y releía. Algunas veces, cuando sentía que no lograba comprender del todo, pasaba horas y horas estudiando.

Resulta, que de acuerdo con la ciencia cognitiva, todo ese trabajo de estudio disminuía mis posibilidades de aprender. No estaba recibiendo las ganancias que debía en relación con todo el tiempo que invertía.

Ese es exactamente el enfoque que Peter C. Brown le da a su libro llamado Make it Stick (Haz que se pegue). En este libro, él y los científicos cognitivos Henry Roediger y Marl McDaniel toman una cantidad enorme de investigaciones a cerca del cerebro y las resumen en máximas concretas a cerca de cómo aprendemos.

 

He aquí diez de las cosas que considero más importantes en este libro.

  1. El aprendizaje es más profundo y durable cuando se estudia laboriosamente —Desde hace mucho tiempo pensaba, que si pudiera encontrar una forma más simple de ayudar a mis estudiantes a comprender los contenidos de las lecciones sería maravilloso. Resulta que estaba equivocado, porque un poco de lucha con la información, es cognitivamente sano. Lo que no es sano, y esto lo digo yo, es cuando los profesores hacen que el aprendizaje sea innecesariamente difícil, por el gusto de hacerlo.
  2. Releer textos y la práctica constante para adquirir una habilidad o un nuevo conocimiento, son por mucho, las estrategias de estudio más recomendadas por todo el mundo, pero son también, las menos productivas—Ellos dicen que entre más conexiones logres hacer en tu cerebro con respecto a distintas experiencias y conocimientos anteriores, el aprendizaje se hace mucho más intenso y perdura. Excederse en una misma forma de aprendizaje, no provee la variedad de ideas y experiencias que son recomendables.

estudioso cerebro

  1. Acrecentar la familiaridad y una lectura fluida, pueden crear la ilusión de maestría —Esto es lo que sucede cuando haces demasiado del punto No. 2 –creer que comprendes algo porque casi lo has memorizado el texto que has leído y releído sin cesar. Saberse las palabras de memoria, no equivale a comprender los conceptos que se explican en el texto.
  2. Práctica de recuperación –recordar hechos, conceptos o eventos- es una estrategia de aprendizaje mucho más efectiva que revisar y releer — En el libro citan un estudio de investigación, donde los estudiantes aprendían más leyendo sólo un poco, luego debían dejar el libro y narraban en voz alta lo que acababan de leer, luego seguían leyendo. Eso es lo que harás después en clase y en la vida (tratar de recuperar esa información), así que tiene sentido practicarlo mientras estudian.
  3. Cuando te desconcentras en una práctica o tarea y te oxidas un poco entre lecciones… la recuperación parece más compleja y se siente como si no produciera nada, pero el esfuerzo que se realiza para lograrlo, produce un aprendizaje de mayor duración.

Cuando un tema es cubierto y luego abandonado, cuando el esfuerzo de recordar no se da una y otra vez, este conocimiento no se almacena de modo adecuado. Por lo tanto, este esfuerzo de recuperación y memoria no puede recibir un trato inferior, si lo que queremos es un aprendizaje durable.

  1. Tratar de resolver un problema antes de que se te enseñe la solución, lleva un mejor aprendizaje, incluso cuando se comenten errores en el intento. — “Pero, ¿qué tal si los dejo intentarlo y lo arruinan? Crearán malos hábitos.” La investigación cerebral prueba lo contrario y tiene sentido, cuando recuerdo cómo descubrí o resolví algo, eso me ayuda a recordar el nuevo aprendizaje y me da una nueva perspectiva a cerca del tema.

 

  1. Si practicas elaboración –dándole sentido a materiales nuevos o expresándolo en tus propias palabras y lo conectas con lo que ya sabes – no hay un límite conocido para todo lo que puedes aprender. —Creo que por eso es que me gusta tomar notas visuales. Puedo ver y organizar nuevas ideas de un modo que haga sentido en mi cerebro… Y entonces tengo una ayuda visual creada a medida a la que puedo volver cada vez que lo necesite.
  2. Cada vez que aprendes algo nuevo, cambias tu cerebro – los residuos de tus experiencias quedan almacenados. — Esto desacredita el mito de que algunas personas son inteligentes y otras no… tanto niños como adultos. El cerebro se está rehaciendo constantemente. Incluso si no lo comprendemos en este momento, lo podemos hacer en el futuro.
  3. El aprendizaje se hace mucho más fuerte cuando nos es importante y personal. —Esto me hace pensar en el modelo SAMR, una forma de analizar cuánto impacto tiene la tecnología en nuestra enseñanza. Es un gran modelo, pero es muy teórico. He trabajado con maestros en el aprendizaje del modelo SAMR, y entre más les enseño a cerca del modelo y su teoría, más se pierden. Pero cuando lo conecto a prácticas dentro del salón de clases, parece cobrar sentido.
  4. La maestría requiere tanto de la posesión de conocimiento, como de la comprensión conceptual de su uso. — . A veces los estudiantes claman no necesitar aprender datos porque los pueden buscar en la red cuando quieran. A veces los profesores prefieren no enseñar datos porque ese tipo de enseñanza puede ser considerada enseñanza de bajo nivel. Pero basándonos en esta definición de maestría, tener datos al alcance de la mano, sigue siendo crucial para estar listos y usarlos en el instante que se necesiten.